viernes, 4 de mayo de 2012

Últimos puerros

 Estos son los últimos puerros de la temporada. Este año han sido muy buenos y de gran tamaño... a pesar de la sequía. Y estos últimos que llevan prácticamente un año en el huerto (los puse la primera semana de junio), se han hecho enormes. Da gusto verlos.
  Quizás este invierno tan seco haya propiciado que aguanten tanto tiempo. Lo normal es que, a estas alturas, unos puerros puestos en junio ya se hubieran estropeado o que hubieran comenzado a espigarse. Pero este año no, están perfectos, incluso mejor que en pleno invierno.
  
    Y aquí están ya limpios y preparados para ser cocinados. Como se ve, son unos puerros tremendos.  En breve habrá que sembrarlos de nuevo. Esperemos que se parezcan a los de este año.

sábado, 7 de abril de 2012

Esperando la lluvia, llego la nieve.

 Hoy, 7 de abril, ha amanecido así el huerto. Una buena nevada para el mes de abril. Como decía en anteriores entradas, el invierno ha sido extremadamente seco y el campo necesitaba la lluvia con urgencia. Está semana al fin ha llegado el agua y la nieve. En total han caído unos 35 litros que eran muy necesarios.
 En esta foto se ven los tres surcos de cebollas de verano. Llevan plantadas solamente dos semanas. Estaban ya tirando con fuerza y habían agradecido la lluvia de estos últimos días. Espero que la nieve no las aletargue demasiado y continúen creciendo a buen ritmo. A la izquierda está un semillero de lechugas romanas que casi no se aprecia con la nieve, y al final del surco unas lechugas romanas ya más crecidas.
 Y estos son los ajos, que, como se puede ver han crecido mucho desde la última entrada. La lluvia de los días anteriores también les había sentado muy bien. Imagino que la nieve no les afectará demasiado porque los ajos yo creo que incluso "disfrutan" con el frío. Y es que son de las pocas plantas del huerto que comienzan su desarrollo en enero y febrero, en pleno invierno y con fuertes heladas.
 Pero estamos en Abril, y una nevada como la de hoy, que en diciembre o enero hubiera aguantado casi una semana, hoy por la tarde ya había desaparecido. Las siguientes fotos son del mismo día que las anteriores.
  Como se ve ya he dado al huerto el primer pase de motocultor. El primero se le doy muy superficial, simplemente para matar las malas hierbas que hayan nacido y romper los tabones de tierra que han quedado tras ararlo. Posteriormente le voy dando un pase más profundo a cada zona en el momento en el que vaya a sembrar algo en ellas.
  Tras la nevada, alguna de las hojas de los ajos han quedado un poco chafadas, pero imagino que mañana volearán a su posición anterior. La lluvia les ha sentado muy bien y en los próximos días se les notará más. No se aprecia mucho, pero los dos surcos tiene una pequeña capa de ceniza que les eché por encima cuando ya habían nacido todos. Lo hago todos los años.
  Este es el semillero de lechugas. Aún son pequeñas para entresacar y trasplantar, pero en cuanto haga unos días calor, crecerán rápido y estarán disponibles para ponerlas en otros surcos. Durante toda la temporada del huerto voy poniendo semilleros de lechuga cada poco tiempo, para así disponer siempre de alguna para trasplantar y, por supuesto, para coger.
  Estás son unas lechugas romanas que ya compre crecidas para plantar y, por lo tanto, no vienen de ningún semillero mio. Lo hago también todos los años, porque así consigo adelantar la primera cosecha de lechugas. Después ya me autoabasteceré con las de mis semilleros. Esperemos poder comer las primeras para mediados de mayo.
  Estos son los tres surcos de cebollas tempranas, o de verano, que, como los ajos, han quedado un poco chafadas y aplanadas por la nieve. Llevan poco tiempo sembradas y aún no tiene demasiada fuerza, pero con este agua y si comienza a hacer un poco de calor, imagino que comenzarán a tirar con fuerza. Éstas hasta principios de junio no las podremos coger.
 Y por último las alcachofas, que quizás sean las que más han agradecido las lluvias. La verdad, no necesitan demasiados cuidados. Son plantas que aguantan varios años, por lo que no es necesario plantarlas todas las campañas. Eso sí, necesitan riegos regulares. A mediados de mayo espero recoger su primera cosecha.
  Lo dicho, una muy buena noticia para el campo en general y para el huerto en particular la llegada de las lluvias. Esperemos que se repartan por toda la primavera de manera más o menos regular, aunque va a ser muy difícil que no se dejen notar las consecuencias de este invierno extremadamente seco.

domingo, 26 de febrero de 2012

Si quieres ver cuando es febrero, mira el ajero

   Pues sí, un año más, los ajos volvieron a aparecer en febrero. Los planté en noviembre y se han pasado desde entonces bajo tierra esperando que llegaran "mejores tiempos". Y esos días ya han llegado. Algunos comenzaron a puntear ya a primeros de mes, pero la hola de frío siberiano que llegó esos días, los mantuvo hibernando un par de semana más. Con la vuelta a las temperaturas habituales para estas fechas, los ajos recuperaron el tiempo perdido y en los últimos días se ha notado mucho como han crecido. En la foto se ve que ya surquean.
  Y está pasando algo curioso. Los dos surcos de ajos están separados poco más de 30 centímetros, están sembrados el mismo día, tanto los de un surco como los del otro vienen de las mismas cabezas de ajos, los dos han recibido los mismos cuidados (desde la siembra ninguno) ... pero los ajos de un surco están mucho más crecidos que los del otro. Sólo encuentro una explicación: la tierra a ambos lados de los surcos está más elevada (por estar arada) que el terreno en el se encuentran los ajos, lo que puede que provoque que un surco esté más remansado y soleado que el otro, lo que favorecería su desarrollo.
   Aunque no es tan exagerado como parece en la siguiente foto, la diferencia entre el surco de la derecha y el de la izquierda es notable. 
   Esta foto es desde el lado contrario, por lo que es el de la izquierda el surco más crecido.
   Los ajos pocos cuidados necesitan. Incluso en las fotos puede parecer que están un poco "abandonados" y "descuidados". Pero, como he dicho, desde que los sembré hace más de 3 meses no han necesitando ningún cuidado, y el terreno a quedado así tras muchos días de heladas, agua (muy poca) y un poco de nieve. El resto del huerto está simplemente arado esperando el primer pase de motocultor. Un poco más adelante, cuando comiencen a aparecer las primeras malas hierbas, los excavaré y los añadiré un poco de cernada a modo de abono. También lo haré para seguir la tradición, ya que, en esta zona, desde siempre se ha guardado la cernada en las casas para echárselas a los ajos. La ceniza, al contener mucho potasio, es un buen abono sobre todo para bulbos y tubérculos, aunque aquí también se cree que protege a los ajos de plagas y enfermedades. No sé esto último cuanto tendrá de cierto...
   Y hasta que, a finales de junio, llegue el momento de sacarlos, poco más habrá que hacer. Eso sí, tras este invierno extremadamente seco, esperemos que en breve lleguen ya las lluvias, porque, hasta los ajos, que jamás se riegan, comienzan a necesitar un poco de agua... y es que no ha llovido prácticamente nada desde noviembre. Lo normal es que el huerto no se pudiera ni siquiera pisar por la humedad, incluso algunos años, en estás fechas, ha estado en parte encharcado. Pero, como se ve en las fotos, este año está extremadamente seco.
   Pues lo dicho, esperemos que comience a llover porque todo el campo lo necesita con urgencia y porque, como no lo haga en abundancia, va a ser complicado que en verano el río traiga suficiente agua para poder regar los huertos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Preparado para el invierno

   El huerto ya está preparado para pasar el invierno. Aunque las fotos son de hoy, hace prácticamente un mes que terminé de cavarlo. Sólo quedan en él puerros, berzas, zanahorias y alguna coliflor. Ahora ya no hay más labores que hacer hasta que, en marzo, comienze a poner  los primeros semilleros de lechugas y a plantar las cebollas de verano. Es el momento de que el huerto "descanse y recupere fuerzas" para la próxima temporada. 
  
   Desde que cayeron las primeras heladas fuertes que terminaron con los tomates y pimientos que aún quedaban en el huerto, he ido realizando diferentes labores para dejarlo preparado para el invierno y para que, en primavera, el terreno se encuentre en las mejores condiciones posibles para comenzar la nueva campaña.
   En primer lugar, comenzé esparciendo por el huerto el montón de restos vegetales que voy acumulando durante todo el año detrás de las alcachofas. No son sólamente los restos vegetales del huerto, si no también los que se producen en casa, en el jardín y en el jardín de algún amigo. No es una compostera, ni busco hacer compost. Son sólamente restos vegetales, no añado otro tipo de restos orgánicos, ni papel triturado como suele realizarse en las composteras. Yo prefiero llamarlo silo, ya que simplemente lo voy amontonado hasta que, en octubre, antes de cavar, lo esparzo por el terreno.
   En esta foto se ve el silo y en las siguientes los restos vegetales cuando comenzaba a repartirlos por el huerto.
 



   Y este año, encima de los restos vegetales, he añadido también una capa de abono orgánico. Es abono maduro de oveja con paja. Yo prefiero incorporarlo al huerto en octubre, antes de cavar, para que durante todo el invierno esté en contacto con la tierra y las heladas lo desmenucen. Esto permitirá que, después en primavera, con la ayuda del motocultor, la mezcla con la tierra sea totalmente homogenena.
   Y tras la capa vegetal y la de abono orgánico, sólo queda voltear la tierra. Yo prefiero hacerlo con una horca en vez de con una pala de cavar. Podría pegarle un pase de motocultor en vez de cavarlo, pero creo que cavar el huerto a horca una vez al año le sienta muy bien, aunque conlleve más trabajo. Y este es el resultado final.
   La helada de esta noche ha sido bastante fuerte (-6 ºC) y en la foto se ve la nieblilla que se forma cuando el sol comienza a coger fuerza y deshace la escarcha.

  Y este "pasillo" que se ven entre lo cavado, son los dos surcos de ajos que planté  a mediados de noviembre. Donde siembro los ajos no echo ni la capa de restos vegetales ni el abono orgánico porque no les da tiempo a desmenuzarse e incorporarse por completo a la tierra, lo que hace que las condiciones en la que tendría que sembrar los ajos,  no serían las más adecuadas. Habrá que esperar a febrero para comenzar a verlos puntear. 
   Bueno, y ya que hoy es 31 de diciembre, desear lo mejor para el próximo año a todos los visitantes del blog.


domingo, 16 de octubre de 2011

Frutales

  Pues llegamos ya a las fechas en las que se suele realizar la vendimia de los frutales en esta zona. Este año ha sido bueno para la fruta, y como se ve en las fotos, los árboles tienen bastante que vendimiar. Además, la falta de frío y heladas está permitiendo retrasar la recolección y dejar más tiempo la fruta en los árboles, lo que favorece su maduración y su posterior conservarción, es decir, aguantará más tiempos sin estropearse sin necesidad de refrigeración. Una de las formas tradicionales en las que antiguamente se conservaba la fruta en esta zona, era esparcirla por el suelo de las habitaciones (debajo de la cama), en los desvanes o en los pajares. 
  Los frutales que se pueden encontrara aquí principalmente son, ciruelos, manzanos, perales y algún membrillo. También hay otras variedades, plantadas más recientemente en jardines y huertos, como cerezos o melocotoneros, pero rara vez llegan a dar fruto debido a que su floración es muy temprana y las habituales heladas tardías de primavera de esta zona, suelen echar a perder toda su cosecha. Los ciruelos ya dieron su fruto y se recolectaron a principios de verano. Los frutales de las fotos no son de mi huerto (en él no tengo ninguno), si no que se encuentran en los huertos vecinos y en el jardín de mi casa. 
  Este peral, y los que se ven por detrás, se encuentran a las orillas del arroyo que lleva el agua hasta el huerto. Aunque son bastante grandes, se han quedado mucho más pequeñas que otros años, en los que tiene menos fruta, pero cada una de ellas se hace enorme. Para ser sincero, es un peral un poco engañoso, ya que produce unos frutos que tienen una pinta estupenda, pero luego son peras durísimas, poco dulces y que casi sólo se pueden comer si se cuecen... una pena.
  Este manzano es todo lo contrario. Da unas manzanas reinetas de las mejores que yo he comido nunca. Además se conservan muy bien y aguantan mucho tiempo sin estropearse... la verdad es que no las dejamos estropear porque las solemos comer todas antes.
  En esta zona también existe una variedad de manzano "salvaje" que crece por si sólo en el monte llamado manzano "amaello" (así se denomina aquí). Son manzanos salvajes que producen unas manzanas pequeñisimas, muy duras, secas e incluso amargas que se utilizan principalmente para hacer licor con orujo o para meterlas en un tarro con azúcar y esperar que suelten todo su jugo para después colarlo y beberlo. Aunque no sean frutales, también se puede encontar por aquí algún castaño, nogales e incluso avellanos salvajes y muchos endrinos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Huerto de Otoño

 Lo normal para estas fechas es que, en las fotos de esta entrada, se viese ya un huerto "limpio y recogido", es decir, que sólo quedasen en él las plantas que podemos llamar de invierno: las que aguantan las heladas. Pero este año no es así. Aún no ha helado, algo bastante raro en esta zona, y los tomates, pimientos e incluso los calabacines siguen vivos y produciendo. Otras plantas como las alubias, fréjoles y pepinos, ya murieron, pero de "viejas", no por el frío. Bueno, miento cuando digo que aún no ha helado. Heló el 28 de agosto. Sí, el 28 de agosto, aunque la helada fue muy floja y sólo quemó las hojas superiores de algunas plantas. El 20 de septiembre pasó algo parecido, pero lo normal aquí  en estas fechas hubiera sido que las heladas ya hubieran acabado con tomates y pimientos.
Como se ve, las hojas exteriores de los tomates ya estás quemadas por la helada, pero las plantas siguen teniendo fuerza y los tomates siguen creciendo y madurando, por lo que están dando una cosecha excepcionalmente tardía para esta zona. Lo mismo pasa con los pimientos. Los de la derecha son italianos, que hemos podido ir cosechando durante todo el verano y aún seguimos haciéndolo, y los de la izquierda son, la mitad de padrón, que también siguen dando,  y la otra mitad de Torquemada, de los cuales ya he recogido la mayoría y muchos los he asado y embotado, (es el primer año que lo hago). Los dos surcos de lechugas grandes son lechugas rizadas. Están en el mismo sitio en el que en primavera crecieron los ajos. Para mi gusto en esta época es cuando mejores lechugas produce el huerto, aunque si sigue sin llegar el frío, muchas se acabarán espigando antes de poder comerlas. El surco de la izquierda son lechugas romanas que puse un poco tarde y creo que no las va a dar tiempo a hacerse. Lo que se ve por el suelo entre los surcos no son ni tomates ni pimientos caídos, si no manzanas y peras de los frutales que hay a lo largo del arroyo por el que llega el agua al huerto, y que, al regar, entran en los surcos. Ahora ya no las recojo, las dejo para que sirvan de abono el año que viene.
Por el otro lado de los tomates siguen creciendo los puerros. Cuando arranque los tomates aprovecharé para taparlos con más tierra y así, la parte comestible del tallo del puerro, será más tierna, más blanca y de mayor tamaño.
A las berzas las está pasando ya lo que en breve pasará a las lechugas si sigue haciendo tanto calor: se están abriendo y espigando. Con el frío y las heladas las berzas podemos decir que se “aletargan”, se aprietan y aguantan prácticamente todo el invierno, pero este año a estás alturas siguen desarrollándose lo que hace que los repollos se abran y se estropeen.
Las coliflores están bastante guapas y ya hemos comido varias.
Y por último las alcachofas, que están “retoñando” como se dice aquí, y están empezando a dar la cosecha de otoño.
Pues, en definitiva, un principio de otoño marcado por las temperaturas excepcionalmente altas para estas fechas, que tiene sus consecuencias positivas, como seguir cogiendo tomates y pimientos, y sus consecuencias negativas, ya que, si tuvieramos temperaturas más bajas y heladas, serían  beneficioso para que lechugas, coliflores y sobre todo berzas, puedan aguantar más tiempo en el huerto sin estropearse.

lunes, 1 de agosto de 2011

A finales de julio

Este mes de julio no ha sido demasiado propicio para el huerto. La mayoría de los días las temperaturas han sido mucho más bajas de lo que suele ser habitual en esta zona, y algunos días ha hecho frío de verdad... y eso se nota en el huerto. 
Los tomates están muy "frondosos", los he capado menos que otras veces y creo que lo han agradeció ya que se les ve con mucha fuerza. Pero no sé si por ese motivo o por la falta de calor (yo apuesto por esto último) les ha costado mucho echar los primeros frutos... y no porque no tuvieran flores. Había flores en abundancia, pero no se "convertían" en tomates. En los huertos vecinos ha pasado lo mismo. Ahora ya parece que está volviendo todo a la normalidad y se ven bastantes tomates pequeños junto con los pocos grandes que aparecieron al principio... pero están bastante retrasados. Los puerros no echan tanto en falta el calor como otras plantas, por lo que están creciendo a buen ritmo.
Quizá los pimientos sean las plantas más frioleras del huerto. Ya a la hora de germinar y desarrollarse en los semilleros necesitan más calor que el resto; y para crecer y dar fruto, si no hay temperaturas altas, se quedan estancados. Aunque no están demasiado crecidos, ya hemos comenzado a recoger los primeros pimientos de padrón, italianos y guindillas. En la foto se ven al fondo los tomates, en medio los pimientos italianos y en primera fila el surco de pimientos de Torquemada, que son una variedad de pimiento rojo, parecido al morrón y que necesitarán casi todo el verano para madurar.
Como ya dije en otra entrada, con los cornitos (fréjoles verdes tempranos) me la jugué y me salió bien. Los sembré muy pronto con el riesgo de que una helada me los echara a perder, pero aunque les cayeron dos heladas encima cuando ya estaban nacidos, consiguieron recuperarse. Así, hemos tenido cornitos muy pronto y en mucha cantidad. Ahora ya comienzan a amarillear y algunas hojas a secarse, y es que son muy tempranos pero también su vida es bastante corta. En la foto se ven en primera fila, al fondo las zanahorias y detrás las alubias secas que siguen trepando por los palos y a las que la se les ven las primeras "jalugas".